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«Gracias al cannabis puedo disfrutar con mi hijo»

25 de Abril, 2008 por info

Iván Malo, vecino de Badalona de 34 años, nunca imaginó que volvería a reencontrarse con la marihuana. Sobre todo porque su primer y único flirteo con esta sustancia, cuando era más joven, no le resultó precisamente una experiencia positiva. «Recuerdo que lo probé un día, como mucha gente, y me mareé tanto que decidí no repetir», explica. Sin embargo, las circunstancias de la vida le han reconciliado con el cannabis. Iván, afectado de cáncer de pulmón, es uno de los 207 pacientes que fueron seleccionados para participar en el estudio que impulsó el Gobierno catalán para demostrar el poder terapéutico de esta sustancia. Ayer, un día después de conocerse que la Generalitat ha dado luz verde a este tratamiento para determinados casos y bajo estricta prescripción médica, Ivan relata su experiencia, acompañado de su esposa Neus y de su hijo Joan, de dos años,

«A mí me ha funcionado. Creo que es algo muy positivo que debería estar al alcance de todos aquellos que lo necesitan», dice Iván, quien no entiende porqué se ha generado tanto debate en torno a esta cuestión. «La morfina sí que es una droga dura y no tienen reparos en administrarla», apunta.

-¿Cuándo le diagnosticaron cáncer?

-Fue exactamente el 27 de mayo del año pasado. Lo recuerdo porque mi vida dio un vuelco radical. Llevaba tres años sin fumar y fue un golpe muy duro.

-¿En qué modo cambió su vida?

-Cambió en todos los sentidos porque lo aparqué todo: trabajo, aficiones…

-¿Cómo fueron sus inicios con la quimioterapia?

-Fueron duros, como imagino que le ocurre a todo el mundo que pasa por este mal trago. Entre sesión y sesión son 21 días. De éstos, 15 los pasaba vomitando y con náuseas.

-¿Cuándo se planteó entrar a formar parte de este programa? ¿Contactó con usted la Generalitat?

-En realidad fue mi oncóloga del Hospital Germans Trias i Pujol quien contactó con un equipo de médicos que estaban impulsando el proyecto y me lo propusieron.

-¿Se lo pensó?

-En absoluto. Estaba tan mal que pensé que nada podía empeorar mi estado y dije que sí de inmediato. De hecho, mucho antes, otros compañeros también con cáncer me habían ofrecido marihuana en múltiples versiones (aceite, infusión, fumada). Aunque no esté autorizada, lleva años mejorando la vida de la gente como yo.

-¿Cómo recuerda su reencuentro con el cannabis, vía pulverizador?

-El primer recuerdo que me viene a la mente es el sabor tan desagradable que tiene, es como si hubieras vaciado un cenicero entero bajo la lengua, aunque esta impresión inicial queda totalmente superada por los beneficios que reporta.

Una mejoría «notable»

-¿Cómo ha cambiado su vida con el tratamiento?

-Mi calidad de vida ha mejorado notablemente. Antes las náuseas me hacían estar todo el día en la cama. Me impedían llevar una vida normal y disfrutar de mi familia. Con las primeras aplicaciones mis cuadros de vómitos remitieron y sólo pasaba mal los dos o tres primeros días tras la sesión de quimioterapia, que creo que es lo habitual.

-¿Cuándo se lo administraba?

-Pues, habitualmente después de una comida o antes de ir a dormir. El efecto no se hacía esperar.

-¿Por qué cree que se ha generado tanta polémica respecto al uso terapéutico del cannabis?

-Sinceramente, no lo entiendo, porque la morfina es una droga mucho más dura y no está tan estigmatizada. Creo que también hay mucha falta de información. La gente no lee la letra pequeña. No se trata de que la gente fume porros sino de que, bajo estricta prescripción médica, esta sustancia pueda administrarse a determinados pacientes para mejorar su calidad de vida.

-Entonces, ¿recomienda la experiencia?

-Sin duda. De hecho, mi mujer ya se lo ha recomendado a una amiga que está pasando por lo mismo.

-¿A qué se dedicaba antes de diagnosticarle la enfermedad?

-Tenía un taller de joyería. Ahora lo lleva mi mujer como puede, porque yo tengo invalidez total y ya no volveré a trabajar.

Visto en: Ideal

Se invita al uso terapéutico del cannabis a pacientes crónicos no respondedores

15 de Abril, 2008 por info

Un medicamento derivado del cannabis —Sativex— ha demostrado su eficacia para tratar pacientes crónicos que no responden a tratamientos de referencia, según se desprende de un estudio financiado por la Generalitat de Cataluña con el apoyo de la Agencia Española del Medicamento. Los resultados indican, de esta forma, una vía hacia el posible uso terapéutico del cannabis a este tipo de pacientes.

En este proyecto piloto, se ha comprobado que Sativex disminuye la intensidad del dolor neuropático percibido por pacientes con esclerosis múltiple y la espasticidad en pacientes con esclerosis múltiple, aumenta el hambre en pacientes con síndrome de anorexia-caquexia presente en enfermos de sida o cáncer terminal y reduce significativamente las náuseas y vómitos provocados por la quimioterapia.

Sativex está autorizado en Canadá, como coadyuvante del tratamiento de dolor neuropático en pacientes con esclerosis múltiple. En el programa piloto de Cataluña participaron 207 pacientes con un seguimiento de año y medio.

Los resultados correspondientes a la reducción de náuseas y vómitos tras quimioterapia han sido los más pioneros. Durante el estudio una tercera parte de los pacientes no tuvo náuseas en ciclos sucesivos de quimioterapia y el 67 por ciento restante disminuyó la duración e intensidad media de las mismas al final del tratamiento. Por su parte, casi un 22 por ciento de los pacientes no tuvo vómitos en ciclos sucesivos, y casi el 73,9 por ciento disminuyó la duración e intensidad.

Por otro lado, el dolor neuropático intenso o intolerable percibido por pacientes con esclerosis múltiple descendió de un 65,9 por ciento a un 35 por ciento desde el inicio hasta el final del tratamiento; mientras que la sensación de hambre del paciente con síndrome de anorexia-casquexia creció del 0 al 53,6 por ciento.

Fuente: Gaceta Médica

Muchos enfermos viven mejor con la marihuana

7 de Abril, 2008 por info


Habían pasado pocas horas desde su primera sesión de quimioterapia. Los dolores de Tatiana Enríquez, médico cubana de 39 años, eran insoportables. Su hematólogo, un hombre mayor, le sugirió: “fúmate un peta de maría”. Ella se lo tomó a broma, como una forma de suavizar la situación. No es que entre ellos hubiese una confianza afianzada por los años; se habían conocido cuando a ella le diagnosticaron un cáncer linfático unos meses antes. Tras la segunda sesión de quimio, los vómitos y las náuseas no cesaban. El médico insistió en su idea. No podía hacer nada más. “Él lo vio claro, lo que pasa, es que no podía recetármelo”.

Durante las diez sesiones restantes, antes y después de cada una de ellas, Tatiana decidió consumir marihuana. “Era un momento de mi vida que había que pasar o moría, así que lo hice de la forma con la que menos iba a sufrir”, cuenta ahora, cuatro años después, con el cáncer prácticamente superado. Tatiana se siente además una agraciada. El equipo médico que la trataba, en un hospital público de Madrid, cuyo nombre prefiere obviar por posibles consecuencias, le permitía fumar la marihuana en las instalaciones. “Tú tráetela aquí, y si alguien te dice algo, que vengan a mí, que yo te he autorizado”, recuerda que le dijo su hematólogo. Desde entonces, el despacho de la sicóloga, que también estaba al tanto, fue el recoveco donde trataba de superar la quimioterapia.

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