Un Juzgado de Motril ha impuesto un año de prisión y el pago de una multa de 4.800 euros a un vecino de Almuñécar que cultivaba en el jardÃn de la casa de su padre tres plantas de cannabis sativa con la intención de vender el producto resultante. Según la sentencia, a la que ha tenido acceso Efe, el 28 de septiembre de 2006 agentes de la Guardia Civil localizaron varias plantas en la zona del jardÃn de la vivienda del padre del acusado, A.M.D.S.G, que resultaron ser de tres plantas de sativa.
Las plantas habÃan sido cultivadas y cuidadas por el acusado con la finalidad de venderlas o donarlas a terceros utilizando para ello el domicilio de su propio padre.
23 semillas
A raÃz de la intervención se realizó un registro en el domicilio del acusado, al que se le intervino un cogollo de cannabis sativa, tres trozos de hachÃs y 23 semillas de cannabis sativa.
Las plantas intervenidas arrojaron un peso de más de tres kilos, con un valor de 2.400 euros
Iván Malo, vecino de Badalona de 34 años, nunca imaginó que volverÃa a reencontrarse con la marihuana. Sobre todo porque su primer y único flirteo con esta sustancia, cuando era más joven, no le resultó precisamente una experiencia positiva. «Recuerdo que lo probé un dÃa, como mucha gente, y me mareé tanto que decidà no repetir», explica. Sin embargo, las circunstancias de la vida le han reconciliado con el cannabis. Iván, afectado de cáncer de pulmón, es uno de los 207 pacientes que fueron seleccionados para participar en el estudio que impulsó el Gobierno catalán para demostrar el poder terapéutico de esta sustancia. Ayer, un dÃa después de conocerse que la Generalitat ha dado luz verde a este tratamiento para determinados casos y bajo estricta prescripción médica, Ivan relata su experiencia, acompañado de su esposa Neus y de su hijo Joan, de dos años,
«A mà me ha funcionado. Creo que es algo muy positivo que deberÃa estar al alcance de todos aquellos que lo necesitan», dice Iván, quien no entiende porqué se ha generado tanto debate en torno a esta cuestión. «La morfina sà que es una droga dura y no tienen reparos en administrarla», apunta.
-¿Cuándo le diagnosticaron cáncer?
-Fue exactamente el 27 de mayo del año pasado. Lo recuerdo porque mi vida dio un vuelco radical. Llevaba tres años sin fumar y fue un golpe muy duro.
-¿En qué modo cambió su vida?
-Cambió en todos los sentidos porque lo aparqué todo: trabajo, aficiones…
-¿Cómo fueron sus inicios con la quimioterapia?
-Fueron duros, como imagino que le ocurre a todo el mundo que pasa por este mal trago. Entre sesión y sesión son 21 dÃas. De éstos, 15 los pasaba vomitando y con náuseas.
-¿Cuándo se planteó entrar a formar parte de este programa? ¿Contactó con usted la Generalitat?
-En realidad fue mi oncóloga del Hospital Germans Trias i Pujol quien contactó con un equipo de médicos que estaban impulsando el proyecto y me lo propusieron.
-¿Se lo pensó?
-En absoluto. Estaba tan mal que pensé que nada podÃa empeorar mi estado y dije que sà de inmediato. De hecho, mucho antes, otros compañeros también con cáncer me habÃan ofrecido marihuana en múltiples versiones (aceite, infusión, fumada). Aunque no esté autorizada, lleva años mejorando la vida de la gente como yo.
-¿Cómo recuerda su reencuentro con el cannabis, vÃa pulverizador?
-El primer recuerdo que me viene a la mente es el sabor tan desagradable que tiene, es como si hubieras vaciado un cenicero entero bajo la lengua, aunque esta impresión inicial queda totalmente superada por los beneficios que reporta.
Una mejorÃa «notable»
-¿Cómo ha cambiado su vida con el tratamiento?
-Mi calidad de vida ha mejorado notablemente. Antes las náuseas me hacÃan estar todo el dÃa en la cama. Me impedÃan llevar una vida normal y disfrutar de mi familia. Con las primeras aplicaciones mis cuadros de vómitos remitieron y sólo pasaba mal los dos o tres primeros dÃas tras la sesión de quimioterapia, que creo que es lo habitual.
-¿Cuándo se lo administraba?
-Pues, habitualmente después de una comida o antes de ir a dormir. El efecto no se hacÃa esperar.
-¿Por qué cree que se ha generado tanta polémica respecto al uso terapéutico del cannabis?
-Sinceramente, no lo entiendo, porque la morfina es una droga mucho más dura y no está tan estigmatizada. Creo que también hay mucha falta de información. La gente no lee la letra pequeña. No se trata de que la gente fume porros sino de que, bajo estricta prescripción médica, esta sustancia pueda administrarse a determinados pacientes para mejorar su calidad de vida.
-Entonces, ¿recomienda la experiencia?
-Sin duda. De hecho, mi mujer ya se lo ha recomendado a una amiga que está pasando por lo mismo.
-¿A qué se dedicaba antes de diagnosticarle la enfermedad?
-TenÃa un taller de joyerÃa. Ahora lo lleva mi mujer como puede, porque yo tengo invalidez total y ya no volveré a trabajar.
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