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Arden los campos de cannabis en Marruecos

Cada mes de enero, en Taounate, un peque帽o pueblo de Marruecos ubicado en las monta帽as en la regi贸n del Rif, se cosechaban cerca de ocho toneladas de cannabis en tres terrenos de varios granjeros.

El pasado mes de junio, despu茅s de una revuelta en la localidad de Bab Berred, tres helic贸pteros esparcieron pesticidas en las plantaciones de la regi贸n para arrasar los campos. Mientras los pol铆ticos tratan de acabar con los campos ilegales, los observadores dicen que hay unas cuantas medidas que ayudar谩n a los habitantes de la regi贸n que han perdido su principal fuente de ingresos.

鈥淟a erradicaci贸n no deber铆a preceder el desarrollo econ贸mico o ni siquiera acompa帽arlo鈥, dice Pierre-Arnaud Chouvey, un investigador del Centro Nacional Franc茅s de Investigaci贸n Cient铆fica (CNRS) y autor de varios libros sobre la geopol铆tica de las drogas ilegales.

鈥淒eber铆a venir despu茅s y s贸lo en caso de necesidad. La alternativa al desarrollo nunca ha tenido el 茅xito esperado. Le faltaba la voluntad pol铆tica, los recursos financieros y la persistencia y se dise帽贸 de manera err贸nea鈥.

Marruecos, el principal productor mundial y exportador del kif o marihuana seg煤n Naciones Unidas, ha tolerado durante d茅cadas la producci贸n ilegal de cannabis que permite subsistir a una regi贸n entera.

M谩s del 70 por ciento de los pa铆ses europeos en 2008 aseguraron que Marruecos fue su principal fuente de importaci贸n de cannabis (ya sea directamente, v铆a Espa帽a o v铆a Holanda), de acuerdo con las cifras m谩s recientes de la Oficina de Naciones Unidas Contra la Droga y el Delito. Los pa铆ses han presionado a Marruecos para que reduzca significativamente su producci贸n de drogas.

En los 煤ltimos a帽os, el pa铆s ha empezado a tomar medidas en茅rgicas sobre la producci贸n de este cultivo y ha invertido millones, no s贸lo en quemar los campos, sino tambi茅n en ayudar a los agricultores a cultivar otro tipo de plantaciones.

Desde 2003, Marruecos ha recibido 28 millones de euros (38 millones de d贸lares) de los pa铆ses europeos para erradicar el cultivo de cannabis y ha firmado varios tratados comprometi茅ndose a ello. Adem谩s, Estados Unidos don贸 43 millones de d贸lares (31,5 millones de euros) para ayudar a los agricultores a encontrar nuevos cultivos que reemplacen al hach铆s.

En teor铆a este plan deber铆a funcionar. En la pr谩ctica, a pesar de su existencia, todav铆a quedan muchos retos por delante y los expertos dicen que es probable que fracase a largo plazo.

La regi贸n del Rif presenta condiciones climatol贸gicas especialmente adversas y ofrece muy pocas oportunidades a la poblaci贸n. Durante el reinado del Rey Hassan II, que finaliz贸 tras su muerte en 1999, el pa铆s careci贸 de un programa de desarrollo econ贸mico. Desde que Mohammed VI fue coronado rey, 茅ste ha lanzado diversos proyectos para desarrollar la regi贸n del Rif, olvidada durante d茅cadas. Se construy贸 un puerto en T谩nger y est谩 otro en construcci贸n en la ciudad de Nador con el fin de aumentar el atractivo econ贸mico de la zona norte del pa铆s.

Pero todav铆a hay que cubrir otras muchas necesidades, dice Chouvy. En su opini贸n, la soluci贸n pasa por desarrollar durante las pr贸ximas tres d茅cadas una estrategia global regional y nacional que promueva el fin total de la producci贸n de cannabis. 鈥淟a erradicaci贸n de la producci贸n de cannabis no deber铆a ser la meta de los programas de desarrollo: debe ser un indicador de su 茅xito鈥, dice Chouvy. 鈥淟os agricultores que viven de esto decidir铆an por s铆 mismos abandonar una actividad econ贸mica que no es rentable鈥.

Los agricultores de Bab Berred que sobreviven 煤nicamente del cultivo de esta planta y donde ya nos contaban en mayo hasta qu茅 punto la situaci贸n es desesperada para ellos.

鈥淓sto es todo lo que poseo: lo utilizo para comprar grano, trigo, aceite, jab贸n, los libros para la escuela, pagar la electricidad, etc.鈥, dice Abdelouaret El Bohidi, un agricultor, se帽alando una bolsa de marihuana. 鈥淪i ellos me lo quitan me volver茅 loco. No tendr茅 nada para alimentar a mis hijos鈥.

Los agricultores dicen que seguir谩n, que ellos no han encontrado ning煤n otro camino para sobrevivir. Amaghir, otro agricultor dice que 鈥渓o 煤nico que pedimos es un trozo de pan, nada m谩s鈥.

Hay una necesidad urgente de encontrar nuevas fuentes de subsistencia, dice Chouvy. 鈥淟a erradicaci贸n 煤nicamente agravar谩 los factores subyacentes que llevan a los granjeros a producir este tipo de cultivo: la pobreza y el hambre鈥, explica.

El intento de aniquilar la producci贸n tambi茅n ha afectado a las vidas de otros, llamados consumidores. El precio del hach铆s se ha duplicado o incluso triplicado en los 煤ltimos a帽os dependiendo de la calidad.

鈥淗ace cinco a帽os, el hach铆s de mejor calidad era de Ketama 鈥揺ra de 22 euros por 12,5 gramos- y ahora el precio se ha duplicado y es dif铆cil encontrarlo, explic贸 Salim, un comprador habitual de hachis. 鈥淚ncluso el hach铆s de mala calidad ha empezado a ser caro鈥. Farkhacha, un producto mixto sol铆a costar s贸lo 10 dirhmas (1,10 euros) y ahora cuesta unos 60 o 70 dirhams (5 o 6,20 euros).

Como resultado, algunos traficantes de drogas han dejado de vender hach铆s y han regresado a fuentes m谩s rentables de ingresos: las drogas duras.

Fuente: lainformacion.com

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